Esta mañana me ha llegado el último número de Infocop. Hay un artículo muy interesante de Mercedes Belinchon sobre el “espectro autista”. Mercedes, estuvo en el tribunal de mi tésis doctoral, por eso me trae buenos recuerdos leer sus textos. En este hace un repaso, a través de una entrevista, a uno de los trastornos del desarrollo más complejos que existen: el autismo. El autismo es considerado desde hace una serie de años como un continuum, más que como una enfermedad, que afecta a la capacidad de comunicación, relación e imaginación del niño (tríada de Wing).
Actualmente el número de niños que padece autismo aumenta considerablemente, hasta el punto de que se cálcula que uno de cada 170 niños es diagnosticado como autista. Varias son las causas que justifican dicho aumento, pero especialmente la mejora de los medios diagnósticos y la ampliación de la categoría autismo al concepto “espectro autista“, pueden ser los motivos de ese cambio. El autismo se considera un trastorno muy significativo del desarrollo, especialmente en los tres aspectos antes mencionados, pero existen diversos grados de trastorno en ese desarrollo y sus manifestaciones clínicas son muy distintas. Por ello puede ser muy diferente la afectación entre los sujetos, que puede ir desde el sujeto con un déficit cognitivo profundo que además tiene dificultades para desarrollar habilidades sociales y comunicativas, hasta personas que tienen buenas capacidades lingüísticas y cognitivas, pero con dificultades para entender el mundo social de los humanos y una cierta inflexibilidad cognitiva que les conduce a cierto rechazo en su grupo social (síndrome de Asperger).
En el texto de Belinchon se analiza la concepción diagnostica actual, así como la evolución de la enfermedad con el paso del tiempo, a la vez que se realiza un repaso de los tratamientos más significativos.