Esta mañana estaba leyendo en la revista Science un articulo muy interesante sobre la supresión del recuerdo. Se trataba de una breve recensión de Greg Miller en la sección “Daily News” que sintetizo y traduzco a continuación realizada sobre un trabajo de Yadin Dadai del Weizmann Institute of Science (Israel).
La habilidad para suprimir recuerdos angustiosos o distractiles ayuda a la gente a manejarse con mayor facilidad en la vida diaria, pero los neurocientíficos aún no conocen con precisión el funcionamiento de esta capacidad que nos permite olvidar aquellas cosas que no queremos o no necesitamos recordar. A través del estudio que se comenta se aportan datos que pueden ayudar a perfilar lo que sucede en este caso. En la investigación se utilizan técnicas combinadas de hipnosis y resonancia magnética nuclear funcional para investigar los cambios en la actividad cerebral cuando sujetos voluntarios intentan recordar acontecimientos sucedidos en una película que visionaron unos días antes.
Miller comenta que algunos sujetos presentan, a causa de la supresión de recuerdos en sesiones de hipnosis, lo que se llama amnesia post hipnótica. Aprovechando este hecho Dadai y colaboradores somentieron a un grupo de voluntarios a la visión de una corta película en la que una joven realiza una serie de actividades habituales de su vida cotidiana. Una semana después los sujetos experimentales volvieron al laboratorio, y después de una sesión de hipnosis en la que se les ordenaba que olvidaran todo lo que habían visto en esa película, debían rellenar un cuestionario con preguntas sobre lo que eran capaces de recordar. Las respuestas eran totalmente incorrectas y casi respondidas por azar. A continuación se les ordenaba que volvieran a recordar todo lo que habían visto en la película. En este caso las respuestas al cuestionario eran contestadas correctamente en un 80% de las ocasiones, las mismas que el grupo control que no había pasado por la situación post hipnótica.
Las pruebas de fMRI, recogidas al responder al cuestionario, mostraron como algo sucedía en el cerebro. Algunas regiones en el lóbulo temporal y occipital estaban anormalmente sin ningún tipo de respuesta cuando se les había suprimido los recuerdos a los sujetos. Sin embargo, había una elevada actividad en cortex prefrontal rostrolateral. Dudai hipotetiza en su trabajo que esa zona debía ser la que vetaba el acceso al recuerdo en la memoria de los voluntarios y por esa causa estaba tan activa.
Desde mi punto de vista, si se confirman estos resultados este podría ser uno de los mecanismos a través de los que funciona la represión y que nos permite olvidar aquellas cosas que no queremos recordar y gracias al que podemos conseguir cierto equilibrio emocional.

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